A principios del siglo XX, Eusebi Güell fundó la fábrica de cemento Asland y encargó a Antoni Gaudí el diseño del chalé de Catllaràs para alojar a trabajadores. En consecuencia, Gaudí tuvo que vivir en casa de los señores Artigas, en La Pobla de Lillet. En agradecimiento les regaló el diseño de un jardín donde naturaleza y arquitectura se fusionan en perfecta armonía.
Se trata de un jardín que está construido alrededor de una fuente, del río Llobregat y de una fábrica. A lo largo de todo el recorrido hay numerosas barandillas y parterres, fuentes, puentes, cascadas, plazas, miradores, bancos y esculturas, principalmente.
La obra está hecha sobre todo de piedra y mortero, poco o muy armado. Para hacer el jardín se aprovechó la vegetación natural de la zona y se incorporaron otros árboles como el álamo.
En cuanto a la historia de este jardín, hay que decir que Eusebi Güell había encargado al arquitecto Antoni Gaudí la proyección del chalé de Catlleràs como vivienda para los trabajadores e ingenieros de las minas de Catllaràs, ya que había fundado una fábrica de cimiento cerca de allí. Durante su estancia en La Pobla de Lillet, Gaudí se había alojado en casa de los señores Artigas, propietarios de otra fábrica cercana. En agradecimiento por la hospitalidad recibida, Gaudí les regaló el diseño de Jardins Artigas, que proyectó en un terreno que la familia tenía justo delante de su casa y de la fábrica textil.
Hoy, los Jardins Artigas están calificados como Bien Cultural de Interés Local, son propiedad municipal y están abiertos al público.
LA CASA MILÁ “LA PEDRERA" 1.906-1912
Pere Milá i Camps, entusiasmado por el efecto de la Casa Batlló, encargó a Gaudí la construcción de un inmueble en el mismo Paseo de Gracia con la calle Provenza, en el punto donde se había situado hasta el 1897, el límite entre el municipio de Barcelona y la villa de Gracia. La Casa Milá será la última de las cuatro obras que Gaudí realizará en el Passeig de Gràcia. Las dos primeras, la farmacia Gibert del 1879 y la decoración de la sala del bar Torino, del 1902, no han llegado hasta nuestros días.
Mejor suerte han tenido la Casa Batlló y la ahora nos ocupa, conocida como La Pedrera. El señor Milá estaba casado con Rosario Segimon, viuda de un rico indiano, quién no estuvo nunca de acuerdo con la arquitectura y los diseños que Gaudí hizo para el piso principal, cambiando la decoración a la muerte del arquitecto. El edificio de seis plantas destinadas a viviendas se resuelve alrededor de dos patios interiores, uno circular y el otro ovalado, comunicados entre ellos. Cada una de las plantas de este doble edificio se divide en cuatro habitáculos, cuya distribución proporciona que todos ellos se orienten respecto de una fachada exterior.
La construcción de la Casa Milá, iniciada en 1906, provocó varios problemas administrativos al sobrepasar sus medidas a las establecidas por las Ordenanzas Municipales. El reconocimiento por parte del Ayuntamiento del edificio como obra de interés artístico, justificó su no sujeción a las normas. Gaudí propone una fachada que integra en la práctica, dos edificios, tratados con un criterio unitario y constituyendo un impresionante bloque pétreo, en constantes ondulaciones y oberturas, otorgándole ya por sus contemporáneos, y en sentido peyorativo, el sobrenombre de La Pedrera (La Cantera).
No se trataba sólo de proporcionar oberturas para facilitar la iluminación y ventilación, sino de dotar de un ritmo al edificio, que se conseguiría mediante la combinación del vacío y el lleno. Para alcanzar ese efecto, la fachada debía quedar liberada de las funciones de muro de carga, por lo tanto se optó por la construcción de una fachada autoportante, conectada en cada piso con la estructura interior mediante unas jácenas de hierro curvadas que rodeaban perimetralmente la planta.
La estructura del edificio se resuelve a base de pilares de piedra, ladrillo y hierro, y jácenas, en lugar de utilizar los tradicionales muros de carga, permitiendo así, la distribución interior de las plantas de forma libre, ya que no hay más paredes que las de la caja que ocupa la escalera o las que delimitan los patios de luces. De éstos últimos arrancan las escaleras que conducen a los pisos principales, los ascensores y escaleras de servicio, y las rampas de acceso a los sótanos, pensados como cocheras y garaje.
Es en esta obra donde por primera vez en Barcelona se plantea la idea de aparcamiento subterráneo, que se comunicaba a través de escaleras auxiliares a las plantas del inmueble. Sobre la estructura de los pisos se construyó un zaguán en el que se emplea una solución estructural constituida por una sucesión de doscientos setenta arcos parabólicos de diferentes alturas y para la cubierta utiliza la volta catalana, una bóveda de ladrillo de larga tradición en la arquitectura catalana. La utilización de estos arcos catenarios permitían un perfecto reparto de las cargas, entendiéndose así la diferencia de nivel. En el espacio del desván se ubicaron los lavaderos y tendedores, un espacio que a la vez sostiene la azotea, también escalonada, rematada por el sorprendente conjunto de siete chimeneas, dos torres de ventilación y seis escaleras de acceso. Estos elementos están realizados con formas de gran plasticidad, jugando con ondulaciones y relieves, con algunas de las superficies recubiertas de trencadís de cerámica y de vidrio.
El aspecto exterior del edificio se enriqueció con dos aportaciones: las barandas de forja y el final de las líneas de la fachada en la parte alta del edificio. Las formas de la fachada se complementan en los balcones con unas barandas trabajadas a base de hierros reciclados a manera de collage. Gaudí dotó de un significado especial al edificio: en el punto donde se marca el límite entre la fachada y el inicio de la cubierta, se puede leer el saludo del arcángel Gabriel a María "Ave gratia Maria plena Dominus tecum".
El nombre de María se ha sustituido por una rosa mística, referencia a la virgen del Rosario, en alusión a la propietaria del edificio. Sobre la fachada principal, estaba prevista la colocación de un conjunto escultórico con la Virgen acompañada por los arcángeles Miguel y Rafael. La escultura era obra de Carlos Mani, desestimándose finalmente su realización. Una de las innovaciones más extraordinarias del arquitecto en esta casa son los cielos rasos y molduras de los arcos interiores y puertas, que presentan sinuosas formas, jugando con la idea de dar continuidad a los ritmos ondulantes de la fachada, llevados a la exageración.
En algunas habitaciones hay representaciones e inscripciones referentes a poemas o canciones tradicionales y otras que aluden a temas religiosos. La presencia de pintura mural se concentra en los vestíbulos y las paredes de las escaleras de acceso. En los vestíbulos son pinturas al óleo sobre una superficie de yeso, utilizando un repertorio muy ecléctico. En los patios es una pintura más libre en colores y formas. Estos murales son obra de Aleix Clapés, Xavier Nogués y Lluís Morell. Al igual que en la Casa Batlló,
Gaudí se ocupó del diseño de toda la decoración. Para los pavimentos de ciertas zonas de las viviendas, Gaudí diseñó en 1904, un modelo de baldosa hidráulica de forma hexagonal y decoración en relieve con motivos basados en la fauna marina. Este pavimento se aplicó a partir de los años sesenta a todo el Passeig de Gràcia, por iniciativa del Ayuntamiento de la Ciudad Condal.Desde el 1984, la Casa Milà tiene la categoría de Bien Cultural del Patrimonio Mundial por la UNESCO. El edificio es propiedad de La Caixa de Catalunya después de su compra a finales del 1986, quién promovió sucesivas campañas de restauración y conservación.
Actualmente en el espacio del zaguán está instalada una exposición permanente sobre la vida, obra y aportaciones constructivas y técnicas del arquitecto, l'Espai Gaudí, pudiéndose visitar la azotea del edificio así como también uno de los pisos restaurado.Sobre las formas contorneadas de la fachada cuelgan, como si fueran plantas que hubieran nacido espontáneamente sobre la abrupta superficie de piedra, unas rejas de hierro forjado que forman los balcones, obra del Josep Mª Jujol, también arquitecto, e íntimo colaborador de Gaudí.En contra de lo que pudiera parecer por su sólido y macizo aspecto, en este edificio no existen paredes de carga, ni incluso en la fachada. Al encontrarse todo él apoyado sobre pilares y vigas metálicas, podría cambiarse, sin problema alguno, toda su distribución interior.
El mismo Gaudí comentó que si algún día se quisiera instalar un hotel en el edificio, sería muy fácil hacer una nueva distribución para las habitaciones. Para sostener la fachada, Gaudí ideó unas jácenas salientes en forma de T sobre las que se apoyarían los bloques de piedra. Para conseguir dar a las vigas de hierro la forma deseada, tuvo que recurrir a técnicas de ingeniería naval.
1.900 PRIMER MISTERIO MONTSERRAT
Por encargo de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat (fundada por el obispo de Vic, Josep Torras y Bages), Gaudí proyectó el Primer Misterio de Gloria, que se empezó a construir cerca del santuario de Montserrat.
Gaudí entendía este Primer Misterio (que representa la Resurrección de Cristo) como la resurrección de Cataluña. Propuso ampliar la cueva donde fue encontrada la virgen de Montserrat y crear una gran plaza.
1.909 ESCUELAS DE LA SAGRADA FAMILIA
Las pequeñas Escuelas de Gaudí, a los pies de la Sagrada Familia, son la joya de la Arquitectura modernista en ladrillo, que ha permanecido ensombrecida por el Templo que, como un gigante, las ha estado pisando durante 7 años (1995-2002), con la indiferencia con la que se ignora a un pobre que pide a las puertas de una iglesia.
Se construyeron en el año 1909 con carácter provisional para los párvulos de los obreros, sabiendo que su ubicación impedía terminar el Templo. Durante la guerra civil, fueron incendiadas un par de veces (1936 y 1938), y se rehabilitó su cubierta en 1940 por Quintana, sucesor de Gaudí, con las variaciones respecto del original que ahora se ponen de manifiesto con esta investigación.
Durante 15 años el Prof. Adell, en contacto con la Junta Constructora del Templo (J.C.T.), hizo múltiples propuestas para que se trasladaran las escuelas de forma íntegra a una mejor ubicación. Ante el rápido crecimiento de la planta del templo, y sin poderlo impedir, en el año 2000 la J.C.T. cortó la esquina noreste para añadir un pilar a la nave principal del Templo. Posteriormente, en el año 2002, con el 150º aniversario del nacimiento de Gaudí, la J.C.T. apresuradamente, decidió despedazarlas para reconstruirlas manteniendo sólo 3 de esos pedazos, a pesar de la oposición pública que el Prof. Adell manifestó en el Ateneo de Barcelona y en los periódicos.
De nada sirvió que un monumento histórico artístico que se había propuesto trasladar por flotación de forma íntegra a la plaza colindante o a otra parte del solar de la S.F., se destrozara para reconstruirla con errores y sin apenas mantener el original.
Tampoco fue tomada en consideración la propuesta de nueva cubierta planteada por el Prof. Adell junto con el Arquitecto Eladio Dieste que hubiera supuesto la evolución tecnológica que a Gaudí le hubiera gustado, en esta obra experimental, donde combinaba las técnicas y las formas con gran originalidad en los inicios de su creación arquitectónica.
LAS FAROLAS DE VIC ( Barcelona 9 1.910 )
Durante una estancia de tres semanas en Vicdonde se recuperaba de una enfermedad, Gaudí aceptó una invitación municipal y propuso varios proyectos para conmemorar el primer centenario del nacimiento del eclesiástico y pensador local Jaume Balmes
Diseñó dos farolas, de diferente tamaño, en forma de obelisco, que fueron construidas en piedra basáltica y con aplicaciones de forja. El obispo de la diócesis de Vic, Josep Torras y Bages, gran amigo suyo, fue el encargado de inaugurarlas el 7 de septiembre de 1910. Fueron destruidas hacia el 1924.